Cuenta la leyenda que un grupo de vecinos, allá por el invierno de 2014, casi en la antesala del Mundial de Brasil, se reunieron en una especie de asamblea improvisada y comenzaron a darle forma a una movida cuya única premisa era la de generar mejoras en el barrio. Se trata del Barrio El Encuentro, cuyos límites no están demasiado claros, pero que bien podría ser desde el Arroyo del Rey hacia la calle Echagüe, o un poco más allá, yendo hacia Camino de Cintura.
En un desayuno informal, un concejal y un representante del municipio asistieron para escuchar los reclamos de los vecinos. Siempre en el marco de la cordialidad y los buenos modales, éstos le entregaron una carpeta con un puñado de peticiones de corto alcance, como para testear la voluntad de los funcionarios públicos municipales.
Sorpresivamente, éstas se empezaron a cumplir. El vecindario estaba entusiasmado, y se sumaban a las recorridas sabatinas que había empezado a dar el jefe de gabinete con su equipo, hablando con la gente y tomando fotos de las cosas que había que arreglar.
Pero, como sucede en todo ámbito político, cuando ve que las acciones realizadas no se traducen en votos y no se puede utilizar al vecino para hacer campaña, sorpresivamente, esas acciones dejaron de realizarse.
Entre ellas, el arreglo de un bache que se encuentra en la esquina de Asamblea y Policastro, al cual ya no sería correcto referirle el nombre de bache, porque es un verdadero cráter que dificulta el paso de los vehículos por esa esquina.
Lo que por aquél tiempo era un bache que se podría haber arreglado con un poco de arena, cemento y piedras, hoy es un peligro para los autos particulares. “Ayer raspé contra el piso el chapón del auto”, comentaba una vecina indignada por tener que hacer malabarismos para poder pasar por esa esquina. A su vez, otro de los vecinos contó una anécdota que dejó al descubierto la desidia del municipio: “Una vez, cansados de tanto reclamar y que no nos escucharan, le propusimos al municipio que los vecinos nos haríamos cargo del arreglo, pero que íbamos a necesitar que nos pongan un cartel de la Municipalidad que anuncie que por ese día, la esquina estaría cortada. Pensábamos, con esa estrategia, tocarles el orgullo y que asistan al lugar. Pero grande fue mi sorpresa cuando el representante municipal me dijo: bueno, avísame cuándo lo van a arreglar y te mando los carteles para anunciar el corte de la calle”.
Esta es la historia de un bache que ya lleva 5 años sin que ninguna gestión municipal hiciera algo para solucionarlo. Mientras tanto, lo que antes pudo haber costado unos pesos, hoy costará 100 veces más. Y los autos de los vecinos se seguirán rompiendo…