Por Gustavo Romero
Empezaron las clases. Vas camino a tu último año de la secundaria. O a cursar alguna materia de tu carrera universitaria. Pero vas desganado. Desmotivado. De repente esa pregunta que no querías que surja se abre paso y se te pone enfrente ¿Por qué estoy estudiando esto?
Te cuento que a muchos les pasa eso. ¡A mí me pasó! Estaba cursando el CBC para Ingeniería en Sistemas cuando esa pregunta se hizo presente. Y tuve que enfrentarla.
Decidir qué voy a estudiar va más allá del cursar una X cantidad de materias. La sensación de que nuestro futuro está en juego muchas veces anula la capacidad de decisión.
Muchos están estudiando carreras porque son conocidas, porque papá o mamá ya tienen el estudio o el consultorio, o por algún otra razón ¡Pero no por pasión!
Cuando estudies algo, pensá que estás incorporando conocimientos sobre aquello que te gusta. Si bien estás aprendiendo, estás asimilando información para mejorar esa capacidad innata que tenés adentro para ser “eso” a lo que querés ponerle nombre.
Conocí a una persona que era sumamente amable; le encantaba levantar el ánimo a las personas. Nadie a su lado la pasaba mal. Es más, ¡contagiaba alegría! En cada campamento que se hacía la invitaban a participar ya que donde ella esté, la gente se sentía valorada. Un día descubrió que todas sus virtudes tenían el nombre de una carrera: Coaching.
La meta –el título- es la unión de varios factores, pero te comparto tres que me parecen fundamentales:
Por un lado están las PREFERENCIAS. Esto es el querer hacer. Está compuesto por las aspiraciones que tengas, los gustos, tus valores y por sobre todo, la motivación (pregunta fundamental en Orientación Vocacional: ¿Qué me motiva a estudiar esto?)
En segundo lugar tenemos las COMPETENCIAS. Son las habilidades que poseas, las aptitudes y los conocimientos previos y adquiridos.
Complementa esto el ENTORNO. ¿Qué oferta de formación existe? ¿Hay mercado laboral? ¿Cómo y dónde me capacito? ¿En qué puedo trabajar?
Date cuenta que esta pregunta que solemos hacerla primero, la ponemos en último lugar, porque creo que la motivación es más importante. Conozco odontólogos con buen pasar económico pero que no son felices y titiriteros que aman lo que hacen. ¡Y volverían a elegir su profesión!
Saber qué es lo que realmente querés ser vale tanto para el que está terminando la primaria y no sabe si, por ejemplo, cursar el industrial, el que está en último año de secundaria o el que ya tiene hijos grandes y quiere darle un giro a su vida haciendo aquello que una vez postergó.
Confucio dijo: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.
Si tenés dudas, te invito a que me contactes para juntos reorientar tu camino en pos de aquello que dentro tuyo, sabés que te va a hacer feliz.