La agenda promotora del aborto, la ideología de género y el avasallamiento hacia las familias, se coló en una de las obras infantiles que propuso el Municipio para estas vacaciones de invierno, ante la condescendiente mirada de las autoridades locales. Padres indignados hicieron estallar las redes sociales con sus reclamos y repudios, expresando su descontento.
Adrogué Planet dialogó con algunos de ellos y convocó a dos docentes, una maestra de jardín y otra de escuela primaria, quienes ofrecieron su punto de vista al respecto de un asunto que preocupa a muchos padres. La duda instalada es si esta preocupación es compartida por las autoridades.

La nutrida agenda de espectáculos que ofrece la Municipalidad de Almirante Brown en estas vacaciones de invierno tuvo su episodio polémico tras la presentación de la obra “La Gauchito Gil y sus chanclas chinas”, el pasado miércoles.
Con una combinación de destreza aérea y danzas, la obra que tuvo lugar en la Casa de la Cultura de Adrogué, tuvo su momento fatídico ya desde la aparición en escena de actores portando en su muñeca el pañuelo verde, que representa el apoyo a la legalización del aborto. Detalle innecesario, tratándose de un espectáculo que apunta al público infantil, que aun no tiene conciencia del flagelo del aborto.
Y otro de los momentos que encendieron la ira de muchos de los padres que llevaron a sus hijos allí –algunos de los cuales se retiraron antes de finalizar la obra, según dejaron expresado en las diversas redes sociales- fue cuando en medio del diálogo, se comenzó a hacer referencia a las axilas de las mujeres, y cuando un integrante del elenco preguntó por qué no se las afeitaba, en tono de broma, otro le respondió “porque a la iglesia no le gusta”. Luego vino la sugerencia que se hizo arenga en la discusión pública sobre el aborto, en la que se incitaba a la vandalización de los templos. “Por supuesto, todo tapado con una risa que actuó como manto de piedad para que el asistente lo dejara pasar, cosa que no sucedió”, contó a este medio Gerardo, uno de los papás que asistió al espectáculo.
Una de las madres que más hizo notar su descontento en las redes sociales fue Daiana, quien expresó, entre otras cosas, que “las actrices estaban vestidas de un modo en que los chicos en vez de mirar la obra, se detenían a verlas a ellas, muchas de las cuales estaban sin corpiño y era notorio. Un chico de 9 o 10 años ya se da cuenta de esos detalles. Hasta que en un momento a una de las acróbatas se le escapó un pecho durante una destreza que hizo en las telas. Podría haber sido perfectamente evitable ese accidente si hubiese usado la ropa adecuada que usa cualquier gimnasta”.
Con la misma indignación, agregó que “en una parte del contenido de la obra, casi fuera de todo contexto, la protagonista saca el tema del acoso callejero, a lo que la otra protagonista le responde que saldrían a hacer lo mismo para que los hombres sientan lo mismo”, y agregó que “calificaron a los hombres como estúpidos”.
Consultamos, ante este escenario, a dos reconocidas docentes de Almirante Brown, quienes dieron su opinión al respecto. Marisa Vacas, directora de jardines de infantes, se mostró preocupada por el mensaje que, como adultos, dejamos a nuestros niños, al sugerir que se puede violentar un lugar que, para gran parte de la comunidad, es sagrado. E hizo un llamado a la reflexión por parte de los padres: “Tengo el privilegio de haber acompañado a cientos de familias en la crianza de sus hijos, y puedo afirmar que todo lo que los padres no le enseñen a sus hijos, alguien se lo va a enseñar. Por eso lo tienen que hacer ellos (los padres). No dejar vacíos, ‘llenarle la cabeza, adoctrinarlo’ antes que lo hagan otros disfrazados de artistas, en los teatros o las pantallas. No hay que dejar pasar la oportunidad de hablar de todo con un hijo, escucharlo, pasar tiempo con él; y lo que uno no sepa, averiguarlo. Si hay dudas, buscar ayuda, pedir consejo, pero tomar las riendas en la formación de los hijos”.
Tras esta introducción y ya en tono de consejera, Marisa pasa a dirigirse en primera persona a los padres y madres: “Cuídalo, no sólo de lo que le puedan hacer, sino también de lo que le puedan mostrar o decir. Decile cuánto lo amás, y mostráselo con tus hechos, abrazalo y ponele límites, eso es amarlo. Enséñale a ser respetuoso, siendo respetuoso. Enseñale con tu ejemplo a no ser despectivo ni agresivo con el prójimo, y si ya lo llevaste a ver ese espectáculo, hablá con él de lo que pensás de quemar templos, explícale cuánto dolor le puede ocasionar a otros esa violencia. Que no se la tome en broma”.
Por su lado, Viviana Báez, quien se desempeñara como docente, secretaria y directora hasta hace unos años, opinó que “es realmente penoso que nadie del municipio haya tenido la cautela de revisar el contenido de este espectáculo. Espero que a partir de este incidente revisen el resto de la cartelera. También pienso cómo es que actores tan chicos tienen instalado en sus actos estos principios del pudor y de muerte”.
Agregó también Báez un punto de vista aun más preocupante al sostener que “esta obra puede ser vista como un acto de violencia. Es más, un abuso. ¿Necesita un niño pequeño ver un seno o escuchar mensajes de odio?
Los niños pequeños creen todo lo que se les dice. Todo lo toman de manera literal. Mucho de lo que les decimos crean miedo, confusión e inseguridad. ¿Que habrán sentido cuando les dijeron que había que quemar iglesias o estar en contra de tal o cual?
Nos llenamos la boca diciendo que son lo más importante, que son el futuro, pero en los hechos, ¿qué estamos haciendo con su presente? Lo de hoy determina lo que pasará mañana.
Naturalizamos lo que no lo es. ¿Somos responsables de lo sembrado en nuestros hijos desde casa?
Tenemos que recuperar la capacidad de generar vínculos sanos en la familia. Ser criteriosos como padres, tener expectativas positivas sobre nuestros hijos.
Ninguna persona que sea amada, apreciada y aceptada tiene la necesidad de llamar la atención con mensajes de odio y antivalores. Defendamos lo más maravilloso que tenemos: los niños. Vistámonos de amor, que es el vínculo perfecto.
Bien por los papás que se retiraron del espectáculo salvaguardando a sus hijos. Ese es el camino”.
Uno de los cuestionamientos de algunos padres es que la presencia del intendente Mariano Cascallares hace suponer que desde el municipio se conocía el contenido de la obra, y realizaron reclamos desde las redes sociales para que esa obra se saque de cartel. La pregunta es: ¿pondrán en marcha el sentido común desde la dirección de cultura, quitando una obra que avasalla la inocencia de los niños? ¿O harán caso omiso al reclamo de la gran mayoría de padres que no quieren que las ideologías que están en contra de los valores familiares se inmiscuyan en la vida de sus hijos?