La sentada y corte de la Avenida Espora que protagonizaron alumnos de la EEM 12 de Almirante Brown, el pasado jueves, a raíz de una protesta por la falta de gas en el establecimiento educativo, no tardó en generar comentarios por parte de la sociedad.
Voces a favor y en contra se levantaron para expresarse respecto a esta suerte de empoderamiento de los alumnos de la secundaria, realizando acciones impensadas hace un par de décadas. Algo cambió en este último tiempo. Eso es evidente. Por eso, Adrogué Planet reunió a ex alumnos del antiguamente llamado ENCA (Escuela Nacional de Comercio de Adrogué) y también a ex docentes del prestigioso colegio, para pronunciarse al respecto.

La consulta se apoyó en tres premisas. En primer lugar, si consideraban acertado el accionar de los estudiantes; luego, cuál debería ser el rol de los padres en esta situación. Por último, cómo se hubiera visto la situación hace 15, 20 o 30 años, cuando los consultados eran estudiantes. Así se expresaron:

“No me parece bien. Si bien tienen derecho a estudiar en condiciones, una sentada no da ninguna solución; sólo pierden el día de clase y encima, como pasa últimamente -y lo vemos a diario- no respetan el derecho del otro. Obviamente es lo que ven ellos todos los días también: cortes de ruta, piquetes en las vías… el tema es hacer el reclamo público a costa de los derechos del otro. Hay otras maneras formales de hacer el reclamo pero -y aquí entran los adultos- no creo que ninguno lo haya hecho. Sí a través de los medios, pero no creo que hayan hecho los reclamos genuinos. La sociedad se mal acostumbró a que todo lo tiene que hacer el Estado y no es así. Las escuelas se mantienen gracias a las cooperadoras que también integran los padres. Antes era así: pintábamos, comprábamos las primeras PC, no sé ¿teníamos calefacción? Realmente no me acuerdo…” (Verónica Gianelli, promoción 1988).

“Me parece bien que se manifiesten. No así la toma de escuelas o las imposiciones a otros alumnos o personas que no están de acuerdo o no quieren participar. Cada uno respetando el derecho de los demás a reclamar o a no hacerlo. Por otro lado, los padres ya deberían haber tomado parte desde la cuna y no desde ahora. Para mí la educación, cualquiera sea, el enseñar a pensar y razonar las cosas, educar, empieza en casa y estaría bueno que la educación formal acompañe en todo. Si en casa no te enseñan a respetar no puede ser muy fácil para un docente hacerlo y viceversa.
Creo que nosotros, en nuestra época de estudiantes de secundaria, también nos hacíamos escuchar cuando algo no nos gustaba. No importa la forma mientras sea sin imposiciones ni violencia de ninguna de las partes”. (Fernando Lacentre, promoción 1987)

“No me parece bien ninguna manifestación que avance sobre la libertad de otro, en este caso sobre otros alumnos y empleados de la institución.
Creo que los padres debemos actuar como facilitadores de la solución y no politizar o radicalizar los reclamos de los chicos. Ser parte de la solución, colaborando o prestando un servicio para solucionar el problema. Los padres somos parte de la comunidad educativa.
Fui alumno del ENCA en la época de Omar Gargano como jefe de preceptores. Me imagino con unas cuantas amonestaciones y una charla más larga que el sermón del monte al llegar a casa.” (Ezequiel Lucero, promoción 1999)

“Me parece mal todo tipo de manifestación o protesta que vulnere el derecho de otra persona. En este caso el corte de calle impide el libre tránsito de las personas. El motivo puede ser muy justo pero eso no habilita a hacer cualquier cosa.
A mi criterio, en un amplio porcentaje los padres tienen un rol muy pasivo en la educación de sus hijos. Creo que todos los que somos padres debemos tener un rol más protagónico y comprometido.
En nuestra época era impensado este tipo de manifestaciones. Creo que lo ideal sería poder encontrar un equilibrio entre ‘vale todo’ y ‘todo es malo’”. (Carlos Marcelo García, promoción 1984).

“Me parece perfecto el reclamo, independientemente del lugar o la forma, no sólo por los alumnos sino por la institución. ¡El Estado debe ocuparse!
El apoyo de los padres es fundamental. Hay que educar a nuestros hijos para que puedan expresarse, siempre responsablemente.
Recuerdo el Centro de Estudiantes. Si las autoridades (Gargano) no nos garantizaban una mejoría, nosotros buscábamos otra posible solución”. (Cintia Onzari, promoción 1996).

“Como mamá de ex alumnos, me tuve que modernizar (por llamarlo de alguna forma) de estas nuevas formas. En mi caso, siempre apoyando que sea con respeto y en forma pacífica. Y no nos debemos engañar, muchas veces estas sentadas son apoyadas por sus directivos, que de otra forma ni siquiera a ellos los escuchan. Es difícil para las escuelas del estado porque muchos ni siquiera abonan la cuota de cooperadora que hoy debe rondar los 600 pesos anuales (nada), y ahí sí los culpables somos los padres que rondan nuestra generación. Es largo el tema y da para una charla extensa. Lo único de lo que sí estoy segura es que la educación pública no está tan mal, siempre depende de cada chico, como fue ayer, hoy y siempre; depende de cada chico y su tenacidad”. (Fabiana Cervalls, promoción 1987).

También fueron consultados dos notables docentes que fueron profesores de varios de los alumnos que opinaron más arriba. Y se expresaron de esta forma:

“Obviamente, no me parece bien que los alumnos se manifiesten vulnerando los derechos de otras personas. Pero ellos no hacen más que copiar lo que los adultos de este país ya han naturalizado como metodología de protesta. Si lo hacen los adultos y no pasa nada, ¿por qué no lo van a hacer ellos? Por supuesto, estoy de acuerdo en que los chicos aprendan a reclamar y a defender sus derechos, pero a través de los canales adecuados, sin afectar los derechos de otros. Pareciera ser que esto, tan obvio, es inaccesible al entendimiento de un gran sector de la sociedad.
También es obvio que los padres deberían guiar, orientar, educar en valores, lo cual incluye el respeto, la responsabilidad, la empatía, etc. etc. Pero la pregunta es: ¿todos los papás están capacitados para eso? Nadie puede dar lo que no tiene. Si un adulto no completó aún su formación (por cualquier razón), no puede formar a otro. Más aún cuando muchos padres eluden deliberadamente el ejercicio de la autoridad y se ubican en un estado de adolescencia perpetua, con lo cual dejan de ser referentes para convertirse en pares de sus hijos. Esto es muy sabido, muy criticado, pero cada vez se ve más, lamentablemente.
Hace 30 años esto hubiera sido un escándalo. El corte de calles o rutas (como otras actitudes) eran ideas que no cabían en la cabeza de nadie. Y esto no quiere decir que aquellos chicos eran más dóciles o sumisos. También en aquel entonces había rebeldes y cuestionadores, pero la sociedad en general era un poco más respetuosa.
En pocos años la decadencia se profundizó mucho. Mucha ideología barata dando vueltas y contaminando gente, a punto tal que muchos (jóvenes y adultos) han perdido la capacidad de discernir. Muy grave». (Rolando Caba, ex profesor).

“No me parece que los alumnos tengan que llegar a esa situación. Esto quiere decir que fallan las autoridades y organismos de control y que la educación no les importe.
Los padres tendrían que acompañar el reclamo con sus hijos pero también organizarse y gestionar junto con la escuela ante quien corresponda, por una cuestión de dignidad.
Hace 30 años esto era impensable porque no era bien visto y tolerado y el reclamo era ocultado, prometido y a veces, con suerte, algo hacían. Hoy la actitud me parece valiente necesaria y participativa” (Jaime Veas Oyarzo, ex profesor).